
Como cada año en Cuba, este primero de mayo tampoco hubo protestas, ni demandas de los trabajadores, ni siquiera una frase que ubicara a la clase obrera cubana como un sujeto consciente y activo en los cambio futuros de país. El habitual desfiles fue una fiesta, una celebración.

Como cada año en Cuba, este primero de mayo tampoco hubo protestas, ni demandas de los trabajadores, ni siquiera una frase que ubicara a la clase obrera cubana como un sujeto consciente y activo en los cambio futuros de país. El habitual desfiles fue una fiesta, una celebración.